Miércoles, 17 de febrero de 2010

Este es el testimonio que ofrece Raffaele a ONUSIDA con motivo del primero de diciembre, Día mundial de la lucha contra el SIDA:

Desde que me diagnosticaron el VIH hace casi diez años la gente casi siempre me hace la misma pregunta cuando descubren que soy seropositivo: "¿Cómo te sentiste cuando te enteraste?"

Confuso.

Es la única palabra que me viene inmediatamente a la mente. Caminé como un autómata durante días, hasta que mis primeras lágrimas de adulto se derramaron frente al escaparate de una tienda. ¿Qué lo provocó? No lo sabría decir, pero este es mi primer, y único, recuerdo de mi diagnóstico. Estar de pie durante horas, llorando en medio de la calle.

Raffaele vive en Inglaterra, pero su historia podría haber sido la misma de ser español. La práctica totalidad de los portadores del VIH en Europa occidental tienen desde hace más de una década asegurado el tratamiento con antirretrovirales. Su vida con el virus, frente a la sentencia de muerte que supone para millones de personas en el resto del mundo, alcanza una relativa normalidad.

Pueden trabajar, convivir, viajar, tener una familia o practicar deporte. Si tuviéramos un compañero de trabajo seropositivo, probablamente ni nos daríamos cuenta. Un tercio de los seropositivos ni siquiera sabe que lo es. Pero si lo tienes te recomendamos www.relacionespositivas.com

Pero si lo supiéramos, uno de cada tres lo rechazaría. El estigma contra el VIH perdura aún en el imaginario colectivo pese a los avances médicos y sociales de los últimos decenios. Un tercio de los españoles no trabajaría, ni estudiaría, ni haría deporte con un portador del virus. Por eso, uno de los objetivo de la campaña 2009 de ONUSIDA es luchar contra el estigma del VIH que condena a su portador, en adición a su enfermedad, a la discriminación.

Antes, el estigma y la discriminación eran simples conceptos abstractos para mí, hasta el día en que comencé a sufrirlos en mis propias carnes. - continúa Raffaele.

Amigos de toda la vida empezaron a desaparecer, privándome de lo que más necesitaba, su apoyo. El vacío que me hicieron era difícil de comprender, y todo el proceso era angustiante y afectaba a mi ya debilitada salud. Sin embargo, me tomé estas experiencias como algo de lo que debía aprender.

Raffaele logró salir adelante. Encontró la fuerza necesaria para llevar hasta el final el tratamiento antirretrovírico, pero también contó con el apoyo de su pareja y le acogió un ambiente de trabajo en el que se reconocía a los seropositivos y se podía hablar abiertamente de su condición.

No es lo más frecuente. El contraer el VIH, para empezar, se sigue asociando a condiciones previas de marginalidad, como el consumo de drogas por vía intravenosa o el paso por la cárcel (el 8% de la población carcelaria tiene el VIH), lo cual supone un inmediato descrédito social. No es una buena carta de presentación.

E incluso en un ambiente de confianza mutua en el que se hayan desterrado los mitos sobre el VIH, todo esto se encuentra en la naturaleza de www.relacionespositivas.com  donde se sepa que sentarse en la misma silla, usar el mismo teclado o incluso beber del mismo agua no transmite el SIDA, un seropositivo puede temer que su empleador prescinda arbitrariamente de él con la excusa de que tiene mayores probabilidades de caer enfermo. Aunque sea ilegal.


Tags: enfermo, sida, vih, hiv, relacionespositivas.com, relaciones, positivas

Publicado por elisa2010sanchez @ 2:30
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